Una jubilada estadounidense de 78 años que vivía a bordo del crucero residencial The Odyssey relató cómo la escasez de comida, los viajes a la deriva y los cobros inesperados anticiparon el colapso de la empresa Villa Vie, con sede en Florida. La compañía detuvo sus operaciones el martes 28 de octubre mientras la embarcación se encontraba en el puerto de Sihanoukville, en Camboya, dejando a unos 203 pasajeros varados sin asistencia real.
Sharon Lane debió abandonar el barco en agosto por problemas de salud, antes del cierre definitivo. Al regresar a tierra, descubrió que no tenía dónde vivir: el año anterior vendió la mayor parte de sus pertenencias para embarcarse en un proyecto que prometía residencia permanente en el mar durante 15 años. Su camarote interior, cuyo precio de compra base era de USD 129.000, le costó más de USD 200.000 al incluir tarifas mensuales adicionales, según declaró Lane.
La comida escaseó y el barco navegaba a la deriva para ahorrar combustible
“Estábamos literalmente flotando en el océano, sin gastar combustible para movernos en ninguna dirección”, describió Lane en declaraciones a la cadena de noticias estadounidense NBCLA. La pasajera relató que el buque de 195 metros de eslora permanecía inmóvil en alta mar durante horas, sin avanzar hacia ningún puerto, como estrategia para reducir gastos operativos.
Pero no fue la única señal de alerta. Lane también notó que la alimentación a bordo se deterioró con el tiempo: en algunos días, entre el mediodía y las 7 de la tarde solo se ofrecían galletas a los pasajeros. “No es suficiente comida”, dijo la mujer. Y agregó: “Se enojaban porque la gente tomaba comida y la guardaba en sus habitaciones. Si no los alimentás, ¿qué esperás?”
En los meses previos al cierre, los operadores solicitaron a los pasajeros que abonaran cargos adicionales de combustible en más de una oportunidad. La mujer recordó su reacción: “¿Están locos? ¿Cómo se atreven?”. Según su relato, algunos de sus compañeros, que vivían de la seguridad social y no contaban con ahorros adicionales, no pudieron afrontar esos pagos.
Villa Vie citó el aumento del combustible como causa del cierre
The Odyssey zarpó desde Belfast, en Irlanda del Norte, en octubre de 2024 con un itinerario que abarcaba casi 150 países en un viaje continuo de 3,5 años. El barco, con capacidad para unos 650 residentes, ofrecía la posibilidad de comprar o alquilar cabinas para vivir a bordo de manera permanente. Muchos pasajeros vendieron sus casas y pertenencias para sumarse al proyecto.
El 23 de octubre de 2026, la embarcación llegó a Sihanoukville procedente de Tailandia y tenía previsto continuar hacia Vietnam. Sin embargo, cinco días después, la empresa anunció la suspensión de operaciones. Según el vicegobernador de la provincia de Preah Sihanouk, Long Dimanche, el barco llegó con 203 pasajeros de 15 nacionalidades —en su mayoría estadounidenses— y 156 tripulantes. De acuerdo con los testimonios y notificaciones internas de la compañía, los ocupantes recibieron apenas siete horas para hacer sus valijas y abandonar el buque.
En el comunicado publicado en su sitio web, Villa Vie explicó que el gasto mensual en combustible pasó de aproximadamente USD 1.800 a entre USD 6.000 y USD 8.000 en zonas de Asia, un incremento vinculado a la guerra de Irán que, según la empresa, resultó imposible de trasladar a los residentes. La compañía afirmó que trabajaba con los pasajeros para coordinar el desembarco e identificar alojamientos temporales.
Sin embargo, Lane aseguró que sus amigos que aún estaban a bordo no recibieron esa asistencia. “A pesar de lo que dijeron los dueños a los medios, no les dieron ayuda ni cupones para hoteles”, denunció.
La situación afecta especialmente a quienes vendieron todo para vivir a bordo
La mujer subrayó que muchos de sus compañeros de travesía se encuentran en una situación económica extrema. “Tengo amigos en ese barco que no podían permitírselo. Vendieron todo y viven de la seguridad social, y no tuvieron trabajos de altos ingresos cuando trabajaban”, afirmó. Para ellos, el colapso del proyecto no es solo una frustración: implica quedarse sin vivienda y sin recursos a miles de kilómetros de sus países de origen.
Algunos pasajeros tomaron vuelos para salir de Camboya; otros permanecieron en Sihanoukville, alojados en hoteles mientras evalúan sus próximos pasos. La embarcación, con bandera de Bahamas, tenía previsto recargar combustible y partir del puerto el 31 de octubre.
La jubilada describió su estado de ánimo ante la situación. “¿Conocen la frase ‘dar con la puerta en las narices’? Así es como me siento. Por un lado, estoy triste. Por otro, estoy enojada”. Villa Vie anunció que trabaja en una reestructuración durante los próximos 60 días, aunque aclaró que aún no cuenta con financiamiento confirmado para retomar las operaciones.
Fuente: infobae.com














