El Departamento del Tesoro de Estados Unidos propuso el jueves una norma que prohibiría a los inversores estadounidenses adquirir participaciones de capital en empresas de biotecnología chinas, en momentos en que las farmacéuticas del país recurren cada vez más a China para desarrollar nuevos medicamentos.
La propuesta, que fue publicada en un comunicado oficial del organismo, incorpora a la biotecnología dentro del Programa de Seguridad de Inversión Saliente, un mecanismo creado en 2023 que hasta ahora restringía la inversión estadounidense en semiconductores, inteligencia artificial y computación cuántica dentro de países considerados adversarios.
El Tesoro definió a los “compuestos farmacéuticos” como una “tecnología prohibida”, una categoría que bloquea de forma directa ciertas transacciones con la nación asiática y otros países señalados, entre ellos Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba.
Esa definición abarca moléculas pequeñas, vacunas, productos derivados de la sangre, terapias celulares y génicas, anticuerpos monoclonales y otras proteínas terapéuticas recombinantes, según el texto difundido por la agencia.
“Las regulaciones propuestas fortalecerían el programa existente para evitar que nuestros adversarios usen la inversión estadounidense para desarrollar tecnologías críticas que amenazan la seguridad nacional”, afirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
El proyecto alcanza a la compra de participaciones accionarias, el financiamiento con deuda convertible en capital, las inversiones para construir nuevas instalaciones y la formación de empresas conjuntas con firmas chinas del sector.
También prohibiría la inversión en interfaces cerebro-computadora, equipos de biomanufactura, software para el diseño biológico automatizado y herramientas de bioinformática, un campo donde China y Estados Unidos compiten por desarrollar implantes y dispositivos que se controlan con la actividad cerebral.
Las licencias de medicamentos quedan afuera
La norma, en cambio, no alcanza a los acuerdos tradicionales de licencia, en los que una farmacéutica occidental paga en efectivo, por hitos y por regalías sobre las ventas para quedarse con los derechos de un medicamento fuera de China. Un funcionario del Tesoro confirmó a Politico, medio de comunicación especializado en gobierno y regulación, que el proyecto no aborda este tipo de operaciones.
Esa excepción preserva la mayoría de los grandes acuerdos recientes entre la industria occidental y sus pares chinos, como el pacto que Bristol Myers Squibb negocia con Hengrui Pharma por 13 programas en etapa temprana, valuado en hasta USD 15.200 millones.
Sí quedaría prohibida la estructura que usó Pfizer el año pasado para licenciar un anticuerpo biespecífico de la china 3SBio, que incluyó una inversión de capital de USD 100 millones de la farmacéutica estadounidense en la compañía china.
También genera incertidumbre sobre acuerdos como la colaboración de USD 10.500 millones entre Pfizer e Innovent Biologics, que involucra el reparto de costos de desarrollo y de las ganancias en Estados Unidos y Europa.
Rechazo de la industria y próximos pasos
Grupos industriales como PhRMA, la Organización de Innovación Biotecnológica y la coalición de capital de riesgo Incubate advirtieron en comunicaciones oficiales que un enfoque demasiado amplio podría generar consecuencias no deseadas para las biotecnológicas estadounidenses y para la salud pública.
La propuesta se apoya en la Ley Integral de Seguridad de Inversión Saliente (COINS, por sus siglas en inglés), que el Congreso sancionó en diciembre de 2025 como parte de la ley de defensa del año fiscal 2026 y que ya había ampliado el programa a la computación de alto rendimiento y los sistemas hipersónicos. El Tesoro recibirá comentarios del público sobre el texto hasta el 7 de diciembre de 2026, antes de emitir la reglamentación definitiva que fijará la fecha en que las restricciones empezarán a regir.
Fuente: infobae.com














