Pese al desgaste en las encuestas, la gestión gubernamental mantiene al vocero presidencial para evitar señales de debilidad y focalizar su atención en el plano económico. Tres especialistas, Julio Burdman, Julieta Waisgold y Federico Zapata, examinan las consecuencias de una decisión que erosiona la confianza del electorado.





