El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, en la que Luiz Inácio Lula da Silva derrotó a Flávio Bolsonaro, estuvo «amañada». SIn embargo, se despegó de la derrota del candidato de la ultraderecha. «Yo no tomé partido, pero parece que es otro fraude electoral, francamente. No tomé partido, pero ha dejado una impresión terrible al mundo», afirmó el mandatario norteamericano a la prensa antes de viajar a Misisipi.
Las críticas del líder republicano apuntaron a la medida del Tribunal Supremo Federal de Brasil, que extendió la votación por problemas de transporte. Esta ampliación horaria representó solo 34.000 sufragios adicionales, mientras que Lula superó a su rival por más de 4,4 millones de votos. Trump cuestionó la decisión, sostuvo que los procesos electorales «tienen que ser indiscutibles» y consideró que el escrutinio brasileño «tiene muy mala pinta». «Sinceramente, no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima.
No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas», agregó Trump, que si bien no respaldó formalmente en campaña a Bolsonaro, lo recibió en el Despacho Oval en mayo pasado. La derrota del hijo del expresidente Jair Bolsonaro frustra los planes de Washington de consolidar gobiernos de derecha afines a su agenda en América Latina.
A pesar de las graves acusaciones sobre la transparencia del sistema, Trump separó su postura institucional de su vínculo personal con Lula. «Me llevo muy bien con él. Simplemente creo que tiene muy mala pinta… las elecciones, la forma en la que se hizo la tabulación. La prórroga que se dio fue muy extraña», señaló.
Flávio Bolsonaro rechazó el resultado del balotaje y exigió la anulación del proceso Tras la confirmación del triunfo de Lula, el candidato del Partido Liberal se negó a reconocer su derrota y anunció que solicitará ante la Justicia la anulación de las elecciones, con foco en esa misma extensión del horario oficial. En sus primeras declaraciones tras la jornada electoral, el senador apuntó directamente contra la decisión del ministro Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), de extender por dos horas el horario de votación en diversas localidades y denunció: «Vamos a pedir la anulación de las elecciones». «Lo que sucedió hoy no fue algo normal. Fue algo inaceptable.
Por primera vez en la historia un ministro del STF, que es abogado de Lula, toma una decisión unilateral y cambia las reglas del juego», sostuvo el hijo de Jair Bolsonaro, al criticar la modificación del esquema de cierre de los comicios. En ese marco, calificó el proceso como una «sacanagem» («jugada sucia o injusticia») y aseveró que es «imposible reconocer el resultado», adelantando que impulsará un pedido formal para invalidar la votación. El dirigente de la derecha argumentó que la prórroga dispuesta generó una «ruptura total de la equidad entre los brasileños de diferentes Estados».
Según expresó, el cierre dispar de las mesas perjudicó sus aspiraciones electorales, señalando que jamás sabrá cuántos sufragios podría haber obtenido en las jurisdicciones donde las urnas no fueron reabiertas.
Fuente: c5n.com














