Aaron Sorkin admitió que habría preferido no dirigir El poder de la red (The Social Reckoning). Durante el Newport Beach Film Festival, el guionista y cineasta de 65 años reconoció que fue su “segunda opción” para ponerse detrás de la cámara en la película que también escribió.
“Habría preferido que David Fincher la dirigiera —preferiría que David Fincher dirigiera todo—, pero David tiene un acuerdo exclusivo con Netflix, y esta película era propiedad de Sony”, explicó.
La cinta, que aborda el encubrimiento por parte de Facebook de los efectos nocivos de sus plataformas en la sociedad, llegó a las salas de Estados Unidos el 9 de octubre con un presupuesto de USD 40 millones.
Sin embargo, los resultados han estado lejos de las expectativas: acumula apenas USD 15 millones en recaudación mundial y un 54% de aprobación en Rotten Tomatoes, cifras que el propio Sorkin reconoció con decepción.
El filme llega 16 años después de La red social (The Social Network), también escrita por Sorkin y dirigida por Fincher, que cosechó elogios de la crítica y premios de la industria.
En esta nueva entrega, Mikey Madison interpreta a la denunciante que expone las prácticas internas de la compañía ante un periodista encarnado por Jeremy Allen White, mientras Jeremy Strong asume el rol de Mark Zuckerberg.
En Newport Beach, el creador de The West Wing fue particularmente franco sobre sus inseguridades detrás de la cámara.
“Hay una gran parte de mí que siente que acabo de entrar en la industria del cine hace unos minutos y que hay mucho que no sé”, señaló.
Sorkin trazó un paralelo con la enseñanza del guion: “Hay partes del guion —partes importantes— que se pueden enseñar y aprender, pero hay partes que no. Y esas partes que no se pueden aprender son generalmente lo que llamamos ‘talento’. Me preocupa mucho que las partes de la dirección en las que no soy bueno sean esas partes que no se pueden aprender”.
El guionista, cuyos trabajos previos a Molly’s Game fueron dirigidos por Rob Reiner, Bennett Miller, Mike Nichols y Danny Boyle, entre otros, aseguró que no ha dejado de querer colaborar con grandes directores.
“Cuando has trabajado con la lista de directores que acabas de leer, realmente tendrías que no estar prestando atención para no aprender nada”, indicó.
Aun así, admitió que la curva de aprendizaje fue mayor de lo que anticipaba, no en el trabajo con actores, sino en el uso artístico de la cámara.
“Me sorprendió lo poco de la ciencia del cine que había logrado absorber”, confesó. “Resulta que no tengo sensibilidad visual”.
Sorkin se comparó con entrenadores de fútbol americano que, tras una derrota, insisten en que los elementos para ganar estaban presentes pero no se conjuntaron:
“Así me siento con la dirección. Hay cosas que he estado haciendo bien a lo largo del camino. Solo denme una oportunidad más y uno de estos días podré unirlo todo”.
El realizador también reflexionó sobre la desaparición de las películas de presupuesto medio en la industria actual.
“Esta es mi película número 11, y excepto por A Few Good Men, no estoy seguro de que alguna de ellas sería un largometraje hoy; creo que todas tendrían que ser para streaming”, afirmó durante el festival.
La filmografía de Aaron Sorkin como guionista abarca 35 años e incluye títulos como The American President (1995), Charlie Wilson’s War (2007), The Social Network (por la que ganó el Oscar y el Globo de Oro al mejor guion), Moneyball (2011), Steve Jobs (2015, Globo de Oro al mejor guion), The Trial of the Chicago 7 (2020) y Being the Ricardos (2021).
En los últimos diez años, además, dirigió cuatro de esas películas, lo que le valió críticas recurrentes por su labor detrás de la cámara.
Jeremy Strong y su método extremo para interpretar a Mark Zuckerberg en ‘The Social Reckoning’
En una entrevista publicada por The New York Times, Sorkin reveló detalles sobre el método de trabajo de Jeremy Strong para encarnar a Zuckerberg en The Social Reckoning.
“Jeremy hace mucho de su propio trabajo. Hace una cantidad enorme de preparación antes de presentarse en el set”, dijo el director al diario neoyorquino.
Sorkin relató que advirtió al resto del elenco sobre lo que debían esperar: “Les dije a todos los otros actores en sus escenas: ‘No va a pasar el rato con ustedes en el catering. No va a bromear con ustedes entre tomas. Probablemente no les va a hablar en absoluto. Los va a tratar de la manera en que él imagina que Mark trata a las personas que lo rodean’. Y eso fue lo que pasó. No se puede discutir con los resultados”.
Strong, conocido por su compromiso con la actuación de método, no habló con su propia voz en el set ni caminó como lo hace habitualmente, según precisó el director.
Fuente: infobae.com














