Hay una imagen que Milán guarda como quien guarda una carta sin abrir: dos hermanos caminando por el túnel de vestuarios de San Siro, uno con la camiseta negra y azul, el otro con la roja y negra. Giuseppe Baresi del lado del Inter, Franco Baresi del lado del Milan. Dos apellidos idénticos, dos mundos paralelos, una misma ciudad. En ese fotograma sin movimiento está todo el Derby della Madonnina: no una guerra, sino una disputa de familia.El clásico entre Milan e Inter nació en los primeros años del siglo XX, cuando el calcio todavía olía a barro inglés y las fábricas milanesas funcionaban a pleno carbón. Desde el arranque, la división fue social antes que deportiva. Los rossoneri representaban…
Fuente: ver publicación original.
Fuente: infobae.com






