Cuando la gripe reduce el apetito, el cuerpo puede perder líquidos, energía y nutrientes en un momento en que necesita sostener sus defensas. Por eso, la hidratación y una alimentación que resulte fácil de tolerar pueden acompañar la recuperación, aunque ningún alimento cura la infección por sí solo.La fiebre, la transpiración, los vómitos y la diarrea favorecen la pérdida de líquidos. A la vez, el malestar general, la congestión y las náuseas pueden volver difícil comer o beber. Durante los primeros días, conviene priorizar las bebidas y elegir comidas que no irriten el estómago.Además de esos síntomas, combatir la infección exige un esfuerzo adicional del organismo, que puede traducirse en cansancio y debilidad. La nutricionista registrada Beth Czerwony, consultada por…
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