Lucas García y Cristian Valderrama se convirtieron en dos de las figuras más visibles de las movilizaciones sociales contra el Gobierno de Javier Milei. Su imagen con máscaras de gas y sosteniendo la bandera argentina, mientras resistían el avance de los camiones hidrantes durante la Marcha Federal Universitaria, se viralizó y los llevó a ocupar un lugar destacado en las protestas por la educación pública, los derechos de los jubilados y las reivindicaciones de la diversidad. En diálogo con el programa Palo y Zanahoria, de El Destape Radio, García y Valderrama repasaron cómo comenzó su participación política, denunciaron el accionar de las fuerzas de seguridad y hablaron sobre la discriminación hacia las disidencias. También explicaron por qué su forma de vestir y expresarse se convirtió en parte de su identidad dentro de las movilizaciones: «No hay representatividad en el Congreso ni en el Senado; la única representación está en las calles».
Desde entonces, mantiene una participación activa en las movilizaciones que se realizan en la Ciudad de Buenos Aires. Su presencia también quedó marcada por la detención que sufrieron junto al sacerdote Francisco, conocido como el Padre Paco Olveira, durante una marcha de jubilados el 23 de octubre. Acusados de atentado y resistencia a la autoridad, recuperaron la libertad el sábado 24.
La pareja identificó la detención de Cristina Fernández de Kirchner y la formalización de su prisión domiciliaria como uno de los acontecimientos que impulsaron su participación más activa en las movilizaciones. Mientras Cristian ya tenía experiencia de militancia estudiantil, Lucas contó que hasta entonces su forma de expresar el rechazo al Gobierno se limitaba principalmente al voto.
Pero cuando Cristina fue detenida, entendió que pasaba algo distinto: «Ahí decidimos participar. Teníamos que estar en la esquina bancando a la jefa, junto a los jubilados, las personas con discapacidad y en cada lucha, porque con cada una estamos defendiendo a toda la Argentina».
También relataron que la represión contra los jubilados y el ataque al fotógrafo Pablo Grillo fueron determinantes para sostener su presencia en las calles. En ese sentido, uno de ellos describió el impacto que le produjo observar las detenciones y la violencia policial durante las primeras movilizaciones.
«Veíamos desde mi casa las primeras marchas y las detenciones. Estábamos en nuestra casa, teníamos miedo. Yo, que voy a marchas desde los 15 años, jamás había visto algo así. Es nuestro derecho y es lo que este Gobierno no cumple», aseguró Cristian.
Además, recordó, cuando vio la brutalidad de la represión contra los jubilados y, especialmente, cuando ocurrió lo de Pablo Grillo, decidió no perderse una marcha: «Él está vivo de milagro, como Cristina, que es la fusilada que vive».
«No puede ser tanta violencia, hay que demostrar que nosotros no somos eso, que Argentina no es eso. No somos lo que dicen cuando nos califican de terroristas», señaló.
Los activistas denunciaron irregularidades durante el procedimiento: «Estuvimos ‘legalmente desaparecidos’, y no es solamente una forma de decirlo. Nos llevaron a un garaje de la AFIP sin que interviniera un fiscal. No había una comisaría ni nos tomaban los datos. Cuando decidieron trasladarnos a la Unidad de Flagrancia (UFLA) para convalidar la detención, nos sacaron por atrás porque se había reunido gente. No avisaron nada».
Durante la entrevista, también rechazaron las versiones que los vincularon con un supuesto intento de magnicidio contra el Presidente. De acuerdo con su relato, mientras permanecían detenidos no tenían claridad sobre los cargos que podían imputarles: «Se empezó a instalar mediáticamente que habíamos intentado cometer un magnicidio, que quisimos saltar una reja para matar a Milei. Pero, internamente, mientras estábamos detenidos, ni siquiera sabían qué imputarnos».
Otro episodio que recordaron fue el cruce que protagonizaron con el influencer libertario Marco Palazzo en la plaza del Congreso, donde lo abordaron mientras bailaban. Los activistas lo acusaron de buscar generar reacciones para sus publicaciones en redes sociales.
«El tipo podía irse por cualquier lugar, éramos solamente nosotros dos. Lo abordamos con ridiculez a un ridículo. Se presenta como periodista, pero busca llamar la atención y generar reacciones de odio. Buscó meterse en una panadería y le dije que se fuera de ahí porque estaba perjudicando al local. Le aseguramos que no lo íbamos a tocar ni a golpear», aseguraron.
En esa línea, reflexionaron que el ataque contra las chicas trans de Palermo, ahora Palazzo lo utiliza para «decir que lo atacaron. Es un ridículo porque los dos acontecimientos no son comparables. Son varoncitos para justificarse».
García y Valderrama también se refirieron a las agresiones y la discriminación que atraviesan las personas LGBT+ en distintos espacios. En particular, cuestionaron los discursos contra las disidencias y señalaron que las declaraciones del presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos contribuyeron a generar un clima de hostilidad.
«Fuimos discriminadas en todos los partidos políticos y en los ámbitos laborales. Siempre fuimos ciudadanos de segunda, un chiste y una estadística de muerte. Ahora lo que pasa es que la ultraderecha está muy asustada y da manotazos de ahogado para justificar los crímenes de odio que fueron perpetrados a partir de un discurso que dio el presidente», destacaron.
Finalmente, advirtieron que el clima de violencia puede desalentar la participación de las juventudes en las movilizaciones, pero ratificaron que continuarán asistiendo a las convocatorias. «Quieren que estemos asustados. Las juventudes tienen miedo y no quieren venir por si se pudre todo, y eso es justamente lo que buscan. El sábado estaremos a puro amor y orgullo, y van a reventar de odio cuando nos vean felices».
Fuente: eldestapeweb.com














