La economía doméstica no da respiro a las familias jujeñas en este tramo del año. En las últimas horas, las distribuidoras de la provincia comenzaron a aplicar un nuevo golpe al bolsillo con la suba en el precio del gas envasado. Con un incremento del 7,4%, la tradicional garrafa de 10 kilos pasó a venderse a unos flamantes $29.000 desde este miércoles 4 de noviembre, dejando atrás los $27.000 que costaba desde el último ajuste registrado el pasado 9 de octubre.
Este nuevo valor de referencia, tomado en las distribuidoras ubicadas sobre la colectora de la Ruta Nacional 9 a la altura del barrio Cuyaya en la capital provincial, suele estirarse aún más cuando llega a los barrios. En los almacenes y despensas de cercanía, el precio de la garrafa ya supera los $30.000, complicando la diaria de los vecinos que dependen de este servicio para cocinar y calefaccionarse. Para colmo, el panorama se completa con las declaraciones del sector estacionero: desde la Cámara de Expendedores de Combustibles de Jujuy advierten que los surtidores todavía tienen un atraso tarifario de entre el 10% y el 15%, condicionados por la cotización internacional del crudo y los impuestos que representan cerca del 40% del valor final.
Frente a este escenario de aumentos constantes, los referentes sectoriales coinciden en que el verdadero problema pasa por la magra capacidad de compra de los consumidores. Con sueldos muy ajustados y una retracción profunda en el consumo, llenar la garrafa o cargar nafta se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para los hogares jujeños que intentan llegar a fin de mes sin desfinanciar la economía familiar.
Fuente: quepasajujuy.com.ar














