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«No va más»: En crisis con Milei, Bullrich mide el salto y alinea a su tropa en el Congreso

Con foto de tropa y la mira en 2027, Patricia Bullrich profundiza su distancia con la Casa Rosada y estira las definiciones electorales hasta marzo.

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«No va más»: En crisis con Milei, Bullrich mide el salto y alinea a su tropa en el Congreso

Con el presente y el futuro en el centro de la discusión, Patricia Bullrich reunió a parte de la tropa en medio de las incesantes turbulencias con la Casa Rosada. La foto generó revuelo, y fue el efecto deseado: mostrar un equipo de trabajo listo para el 2027. En esta ocasión, la imagen estuvo compuesta por legisladores nacionales, porteños y bonaerenses, actuales y con mandato cumplido, reunidos en torno a la figura central de una dirigente que coquetea con jugar una presidencial el año que viene.

«No va más, está cansada de que no le den bolilla» resumió un dirigente de trato diario con la senadora. Y añadió detalles: «Los legisladores nuestros ya no se bancan con los de ellos, no sólo por la diferencias de ideas, sino también porque se sienten maltratados». En esa línea, la difusión de la foto sirve para mostrar «lo que tenemos», en caso de que se precipite la fractura. En el último tiempo la senadora aceleró las reuniones que mantiene, de manera habitual, con distintos equipos de trabajo. “Nunca dejó de hablar con su equipo y de compartir sus miradas”, dijo uno de los participantes, que contó que en esta oportunidad el mitin fue con legisladores, pero a veces es solo de referentes políticos o enviados de distintas provincias.

Esa observación le otorga aún más peso a la decisión de difundir la foto. Si cada tanto suele haber encuentros, mostrar equipo y sacar músculo con figuras reconocidas no es inocente. Buscó generar el efecto que generó: Bullrich ya lo dijo, ella está preparada para ser Presidenta y demostró que tiene alfiles para perseguir ese objetivo. “Lo importante es hacer lo que uno sueñe”, había publicado más temprano en Instagram. Su sueño, como ya contó El Destape, es ser jefa de Estado.

Bullrich tuvo un martes movido. A esa publicación en Instagram y la reunión con parte de su equipo le sumó el festejo de cuatro medidas anunciadas por Luis Caputo para buscar aliviar la situación de las pymes, y recordó que era algo que ella venía planteando hace meses.

Hace quince días, Bullrich ya se mostraba muy cansada frente a las actitudes de la Casa Rosada, y todavía no habían tenido lugar varios de los chispazos que acrecentaron ese malestar. Aseguran que, después de haber remarcado la necesidad de reconocer la victoria de Lula da Silva en Brasil, “es considerada enemiga” por el poder central.

“Nosotros estamos tranquilos. Los que parecen estar nerviosos son ellos, que nos hacen maldades todo el tiempo”, analizan en el bullrichismo en referencia a los movimientos del Gobierno. Hablan de falta de cumplimiento de acuerdos y de ausencia de escucha: ante la sugerencia de frenar con los insultos, Javier Milei insulta. Ante el pedido de empatía, la empatía no llega. Ella quiere que cambien un poco.

En marzo, Patricia definirá su futuro. Básicamente, la intención pareciera ser aguantar y mantener esta dinámica hasta el momento de elegir un camino. Ella cuenta con el respaldo de una decena de gobernadores que, con encuestas en mano, tampoco terminan de comprometerse con una posible candidatura suya. También le endulzan los oídos desde el círculo rojo.

A esta altura, no está claro si Bullrich podría aspirar a ser vicepresidenta. Hay quienes lo ponen en duda, casi como si fuera una opción descartada después de haber trabajado dos meses en ese escenario, aunque a tanto tiempo de las elecciones nada puede descartarse.

Las opciones parecieran concentrarse en reemplazar a Javier Milei en una presidencial, si es que llegara a bajarse de la carrera (ven difícil que pueda haber una interna), o desentenderse y quedarse en el Senado. Aseguran que ella siempre se desmarcó de manera prolija —dando a entender que todavía no sería el momento— y que, teniendo en cuenta la experiencia de Carlos «Chacho» Álvarez durante la gestión de Fernando de la Rúa, no quiere ser la causa de una crisis gubernamental por pegar el portazo.

Fuente: eldestapeweb.com

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