Poloniaactivó un operativo especial de seguridad en su frontera con el enclave ruso de Kaliningrado, luego de detectar movimientos considerados sospechosos durante la madrugada del martes. El primer ministro Donald Tusk confirmó el despliegue y vinculó la medida a alertas previas sobre un posible sabotaje.
En una rueda de prensa ofrecida en Varsovia tras el Consejo de Ministros, el jefe de Gobierno relató que, pasada la medianoche, los guardias fronterizos le reportaron la presencia de personas con linternas cerca del límite con territorio ruso. Afirmó que “hemos movilizado rápidamente las fuerzas y medios adecuados, que hemos enviado allí, y logramos impedir intentos de provocación, si es que existían tales intenciones. Por supuesto, nunca podremos confirmarlo del todo”.
El mandatario aclaró que, aunque la noche no terminó en un episodio grave, su país debe sostener un alto nivel de alerta frente a eventuales sabotajes, tanto en el área limítrofe como en el resto del territorio nacional.
El esquema de seguridad se concentró en las regiones de Varmia-Masuria y Podlaquia, en el noreste polaco, y combinó efectivos policiales con refuerzos de la Guardia de Fronteras y unidades antiterroristas. Tusk anticipó que, en los próximos días, se sumarán tropas del Ejército, agentes de la inteligencia militar (SWW) y comandos del grupo de élite GROM. Un estado mayor especial, instalado en la capital, quedó a cargo de coordinar las acciones, que según lo anunciado se prolongarán al menos hasta el 8 de noviembre.
El objetivo central del dispositivo es resguardar instalaciones de valor estratégico ubicadas junto al corredor de Suwałki, una franja de 65 kilómetros que conecta a los países bálticos con Polonia y que es señalada como un punto frágil para la defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) frente a Rusia. El país es el principal miembro de la alianza en la región y comparte límites, además de con Kaliningrado, con Bielorrusia, estrecho aliado del Kremlin.
Detrás de la medida hubo información de inteligencia calificada de alta precisión, que advertía sobre la posibilidad de actos de sabotaje durante la primera quincena de noviembre, entre ellos el ingreso de personas armadas al territorio polaco. Tusk precisó que esos datos llegaron tanto de servicios nacionales como de socios internacionales, y mencionó en particular las advertencias transmitidas por el general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, durante su paso por Varsovia en octubre. Añadió que también se recibieron informes de agencias de Ucrania y Estados Unidos, entre ellas la CIA.
El primer ministro situó lo ocurrido dentro de una presión creciente que atribuye a Rusia y dijo estar “obsesionado por las amenazas, pues aumentan mes a mes”. Adelantó que ese proceso no se detendrá y que resultaría poco probable que quedara limitado al episodio registrado esta semana. Con anterioridad, Polonia ya había señalado otros intentos de daño contra infraestructuras sensibles y contra las vías utilizadas para trasladar asistencia militar hacia Ucrania, en ambos casos con responsabilidad atribuida a servicios vinculados a Moscú.
(Con información de AP y EFE)
Fuente: infobae.com














