Maxim Sleptsov, un hombre de 42 años oriundo de Siberia, la vasta región del norte de Rusia, pasó casi cuatro meses con una semilla germinando dentro de su ojo derecho sin saberlo. Lo que comenzó como una molestia menor tras un accidente en el campo, derivó en migrañas diarias, inflamación persistente y deterioro progresivo de la visión en ambos ojos. El caso generó atención internacional por la rareza del cuadro clínico.
De acuerdo con el diario británico The Sun, el accidente ocurrió durante un viaje de verano al distrito de Abyysky, en el norte del país, donde Sleptsov visitaba a un amigo para pescar y recolectar bayas. Una rama lo golpeó en el rostro y le lastimó el ojo. Luego de enjuagarlo con agua, extrajo un pequeño trozo de corteza y creyó que el incidente quedaba resuelto. Sin embargo, una diminuta semilla permaneció alojada en el tejido ocular sin que él lo advirtiera.
Una semilla se afianzó en la conjuntiva y se convirtió en la causa de meses de dolor
Con el paso de las semanas, los síntomas fueron escalando. El paciente comenzó a sufrir migrañas constantes al despertar, presión intraocular elevada y dificultades para ver con claridad. “Me levantaba todas las mañanas con un dolor de cabeza terrible”, declaró ante The Sun.
En un primer intento por obtener atención médica, acudió a un centro de salud cercano, pero los profesionales no lograron detectar el cuerpo extraño. El origen real de sus molestias seguía sin identificarse.
La situación se complicó por la ubicación geográfica. Al encontrarse en una de las zonas más remotas del mundo, el hombre se dio cuenta de que el hospital oftalmológico más cercano estaba a cientos de kilómetros de distancia. Solo al regresar a Yakutsk, capital de la República de Sajá, pudo acceder al Centro de Oftalmología de Emergencias, donde los médicos realizaron un examen más detallado y encontraron la causa de todo.
Los médicos hallaron una raíz de 3 milímetros que penetraba el tejido ocular
El jefe del centro, el médico Iván Lutskan, describió el hallazgo como excepcional. “Lo más sorprendente fue que la semilla había germinado y su raíz llegó a penetrar el tejido conjuntival”, afirmó, según consignó The Sun.
La raíz alcanzó aproximadamente 3 milímetros de longitud y estaba anclada en la conjuntiva, la membrana que recubre la parte blanca del ojo.
La oftalmóloga Elizaveta Karpova fue la encargada de extraer la semilla. Lo hizo bajo anestesia local y con la ayuda de una aguja de inyección, en un procedimiento que duró alrededor de cinco minutos. “Nunca antes me había enfrentado a un caso similar en toda mi carrera”, señaló la especialista.
La agencia de noticias local YSIA precisó que de no haber intervenido a tiempo, la permanencia del cuerpo extraño podría haber generado una úlcera en la córnea y derivado en pérdida definitiva de la visión.
Tras la cirugía, desaparecieron los dolores que lo afectaban desde el verano
La recuperación fue inmediata. Al despertar al día siguiente de la intervención, el paciente comprobó que las migrañas que lo habían acompañado durante meses habían desaparecido por completo. “Me sacaron una semilla que ya había comenzado a echar raíces. Sentí tal alivio que nada más importaba”, expresó.
El equipo médico confirmó que su estado de salud no presentaba riesgos tras el procedimiento y que la visión no sufrió daño permanente. El caso reavivó las advertencias de especialistas en oftalmología sobre la importancia de atender cualquier trauma ocular con material vegetal, incluso cuando la lesión inicial parece menor. Fragmentos invisibles al ojo pueden quedar retenidos en el tejido y generar complicaciones graves con el paso del tiempo.
Fuente: infobae.com














