Durante años, la industria de las criptomonedas ha intentado desvincularse del mundo delictivo y presentarse como una alternativa segura a la banca y las inversiones tradicionales. Sin embargo, una vez más, un robo de proporciones récord ha intensificado la preocupación por las vulnerabilidades de este sector.
El jueves, Binance —la mayor plataforma de intercambio de criptomonedas del mundo— sufrió la sustracción de más de US$ 6.000 millones de su sistema en un lapso de unos 20 minutos. Aproximadamente la mitad de esos fondos correspondía a un tipo de criptomoneda conocida como stablecoin (moneda estable), activos que fueron rápidamente congelados por las empresas emisoras. El resto de los fondos estaba compuesto por activos digitales como bitcoin y ether; estos carecen de una autoridad central que los regule y, según los expertos en el sector, es muy probable que sean irrecuperables.
Las pérdidas de Binance podrían superar los US$ 3.000 millones, según los investigadores. Aunque esta cifra representa una pequeña fracción de los US$ 155.000 millones en activos totales de los usuarios que gestiona la plataforma, supera con creces el fondo de emergencia de US$ 1.000 millones que Binance había reservado para situaciones de este tipo. La empresa se comprometió a cubrir las pérdidas y utilizar dichas reservas de emergencia y otros activos y subrayó que “los fondos de los usuarios están seguros”.
Binance suspendió los depósitos y retiros el jueves, apenas unas horas después de que una vulneración de seguridad —de menor envergadura— afectara las operaciones de Polymarket, un mercado de predicciones basado en criptomonedas. Se trata del segundo incidente de este tipo que sufre Polymarket desde junio, y, al parecer, no guarda relación con lo ocurrido en Binance.
Unos 700 usuarios de Polymarket perdieron US$ 2,7 millones debido a retiros no autorizados, según la firma de análisis Bubblemaps. Al igual que Binance, Polymarket prometió reembolsar a los clientes afectados.
No obstante, los expertos en seguridad advierten que cubrir las pérdidas de los clientes no constituye una estrategia sólida a largo plazo.
¿Por qué las criptomonedas son arriesgadas?
“El hecho de que Binance cuente con la solidez financiera necesaria para absorber el impacto es alentador, sin embargo, yo no confundiría fortaleza financiera con seguridad operativa”, señaló en un correo electrónico Ryan Kirkley, director ejecutivo de Global Settlement Network, una empresa de infraestructura para criptomonedas.
“Hablamos de la mayor plataforma de intercambio de criptomonedas del mundo que depende de congelaciones de emergencia y promesas de reembolso”, afirmó. “Eso supone un problema grave para una industria que pide a las instituciones que confíen en ella cantidades de capital mucho mayores”.
Ciertamente, cualquier empresa puede ser vulnerable a un ciberataque. Sin embargo, las plataformas centralizadas, como Binance, se han convertido en objetivos de gran valor para los hackers, en parte porque operan al margen de las estrictas regulaciones a las que están sujetas los bancos y otras instituciones financieras. Además, las criptomonedas han sido durante mucho tiempo el medio preferido por organizaciones delictivas, ya que permiten mover fondos de forma rápida, anónima y transfronteriza.
Binance, fundada en China pero sin una sede fija, se declaró culpable en 2023 de infringir las normas federales de Estados Unidos contra el blanqueo de capitales, entre otros cargos; un caso que llevó a su fundador canadiense, Changpeng Zhao, a pasar cuatro meses en prisión. Zhao fue indultado por el presidente Donald Trump el año pasado, pero tiene prohibido legalmente dirigir Binance.
La inteligencia artificial intensifica drásticamente los riesgos de seguridad en Internet.
En relación con el hackeo de Binance ocurrido el jueves, investigadores de Chainalysis señalaron haber observado “patrones de blanqueo nunca vistos antes” y afirmaron que “miles de transacciones en un breve periodo sugieren que los atacantes están utilizando la automatización para ocultar el rastro de los fondos”.
Cómo protegerse
Y, a pesar de la buena acogida por parte del Gobierno de Trump, las criptomonedas aún son un negocio arriesgado con escasa regulación vigente. En Estados Unidos, la gran mayoría de las personas que invierten en criptomonedas lo hacen a través de plataformas de intercambio centralizadas que carecen del seguro federal de depósitos que ofrecen los bancos tradicionales.
“Las plataformas centralizadas suponen un riesgo precisamente por estar centralizadas… una vez que el sistema es hackeado, los fondos de todos pueden verse comprometidos”, explicó Iman Shafiei, fundador de Keystone Research Group, en un correo electrónico.
La medida de protección más sencilla, señaló, es no dejar los fondos en las mismas plataformas de intercambio donde se realizan las operaciones de compraventa. “En cuanto decidas conservar tus activos, transfiérelos a una billetera de autocustodia”.
Por supuesto, la autocustodia —modalidad en la que el usuario gestiona su propia billetera digital— conlleva sus propios inconvenientes. Si el titular de la cuenta pierde su contraseña, no existe un servicio de atención al cliente al que recurrir, por lo que los fondos se pierden irremediablemente. En 2021, Chainalysis estimó que cerca del 20% de todos los bitcoins creados hasta la fecha podrían haberse perdido o haber quedado bloqueados en billeteras a las que sus titulares ya no pueden acceder.
Fuente: cnnespanol.cnn.com














