Roadflip permite manejar el Tesla Roadster antes de que la empresa de Elon Musk fabrique una sola unidad. El juego, gratuito y accesible desde el navegador, llega después de una demostración que mezcla efectos de ciencia ficción con un cronograma de producción todavía lejano.
Mientras el deportivo real acumula casi una década de demoras, esta versión virtual se convirtió en la manera más accesible de experimentar sus propulsores. Detrás del proyecto está Niko Draca, ingeniero de software de Shopify, quien tomó la última demostración del auto como punto de partida para una mecánica simple pero exigente.
Cómo se juega y dónde encontrarlo
La dinámica de Roadflip consiste en acelerar el Roadster hasta una rampa vertical, saltar y encadenar la mayor cantidad de vueltas posible en el aire. Antes de tocar el suelo, el jugador debe activar los propulsores de gas frío del auto para amortiguar la caída. Cuantas más volteretas se completen, más alto es el puntaje.
Draca resumió la propuesta como “Tony Hawk… pero con un Roadster”, en referencia a la saga de skate. El propio desarrollador admitió que todavía no logró aterrizar sin que el vehículo termine explotando, lo que da una idea de la dificultad real detrás de una mecánica que parece sencilla a simple vista.
Roadflip es un videojuego gratuito para navegador que recrea los saltos y acrobacias del Tesla Roadster con sus propulsores de aire comprimido. No requiere descarga ni reserva previa y funciona como una alternativa accesible frente a un vehículo real que todavía no tiene fecha de entrega confirmada.
El juego no exige pago ni registro: basta con abrirlo desde el navegador para empezar a jugar. En ese sentido, funciona como contrapunto lúdico de un vehículo que, en su versión física, exige un desembolso inicial de 50.000 dólares solo para reservar un lugar en la fila de producción.
Cuál es la tecnología detrás del Roadster y su precio
El sistema evita el camino habitual de los hiperdeportivos eléctricos, que apelan a varios motores y tracción integral. El Roadster concentra hasta 1.360 CV en el eje trasero y suma propulsión a chorro para superar el límite de fricción entre el neumático y el asfalto.
Los dos motores traseros generan unos 32,3 kN de empuje, mientras ventiladores encapsulados bajo el piso aspiran aire para generar más de 2 G de carga vertical y evitar que las ruedas patinen. A eso se suman hasta diez propulsores direccionales en la versión más extrema, llamada Rocket.
El gas rico en nitrógeno se almacena a 10.000 psi en un tanque similar a los que usan los cohetes Falcon y Starship, y se libera mediante actuadores que provienen de los motores del tobillo del robot humanoide Optimus. El recorrido del gas hasta las toberas traseras exige tuberías de idéntica longitud, ya que cualquier asimetría provocaría que el auto gire sobre su propio eje al arrancar.
La limitación más marcada aparece en la autonomía del sistema: el tanque de 200 litros de la versión Thrust se agota en apenas seis segundos de uso pleno, y reabastecer los 600 litros de la versión Rocket mediante el compresor integrado demora entre 6 y 7 horas. Desde Tesla afirman que buscan reducir ese tiempo a 30 minutos para cuando el auto llegue a producción.
La gama prevista para 2028 contempla tres configuraciones, todas de tracción trasera. La versión de entrada, llamada Roadster, ofrece 1.088 CV y una autonomía estimada de entre 483 y 515 kilómetros, con una reserva de 50.000 dólares.
La versión Thrust suma el tanque de 200 litros y cuatro propulsores traseros, con un depósito previo de 250.000 dólares. La Rocket, monoplaza y con diez propulsores, queda restringida a clientes seleccionados por la marca y no estará homologada para circular por vías públicas.
Tesla no confirmó el precio definitivo de cada configuración y advierte que el vehículo sigue en desarrollo, sin garantías sobre la fecha final de entrega.
Fuente: infobae.com














