Los investigadores del Museo Australiano anunciaron el hallazgo de un nuevo género de gusanos marinos de aguas profundas con estructuras similares a ventosas, tras analizar ejemplares recolectados cerca de la Isla de Navidad y las Islas Cocos (Keeling), en el océano Índico.
El grupo fue denominado Terebellosuctoriay forma parte de los llamados “gusanos espagueti”. El estudio, publicado en Records of the Australian Museum, describe además siete especies nuevas de anélidos —gusanos de cuerpo segmentado— que pertenecen a tres familias; dos de ellas integran la nueva categoría, incluida en la familia Terebellidae.
De acuerdo con Phys.org, los ejemplares fueron obtenidos durante expediciones realizadas en 2021 y 2022 por Museums Victoria, a bordo del buque de investigación Investigator, de la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Mancomunidad de Australia (CSIRO).
Las ventosas identificaron un género desconocido
El nombre Terebellosuctoria combina una referencia a los terebélidos, el grupo al que pertenecen estos animales, y a las estructuras con aspecto de ventosaubicadas en la parte inferior de sus cuerpos. Esa particularidad fue decisiva para reconocer que no se trataba de una especie ya identificada.
La científica investigadora principal del Museo Australiano, Elena Kupriyanova, explicó que el examen inicial de los especímenes abrió una nueva línea de clasificación. “La estructura similar a una ventosa es lo que hace que este nuevo género sea tan interesante y único”, afirmó.
Los poliquetos, clase a la que se sumó Terebellosuctoria, son gusanos marinos segmentados que poseen parapodios, unos apéndices laterales provistos de numerosas cerdas. Aunque su aspecto puede recordar al de un ciempiés, están más emparentados con las lombrices terrestres.
El establecimiento de una categoría nueva es menos habitual que el descubrimiento de una especie. En este caso, el trabajo permitió organizar a organismos que presentan rasgos diferentes de los grupos conocidos y establecer sus vínculos evolutivos mediante varios métodos de análisis.
Una red de arrastre reveló extensiones que parecían ramas
Una de las variedades fue recolectada en un monte submarino situado a más de 670 metros de profundidad, cerca de las islas Cocos (Keeling). Al recuperar la red de arrastre de fondo, los investigadores observaron numerosas extensiones marrones y ramificadas.
Entre esas estructuras, Kupriyanova distinguió pequeñas esferas naranjas. “Me parecieron sospechosamente parecidos a huevos de poliquetos”, relató la investigadora sobre su primera impresión.
La revisión posterior cambió esa interpretación: la disección mostró que aquel conjunto ramificado no era un organismo independiente, sino que correspondía a las extensiones elaboradas de los tubos construidos por los organismos.
Estos ejemplares viven en tubos que forman dentro de sedimentos blandos. Su denominación común procede de los numerosos tentáculos largos que proyectan para recoger partículas finas de alimento depositadas sobre el fondo marino.
De los tubos salieron gusanos espagueti de color naranja brillante, algunos de hasta 75 milímetros de largo. La especie fue bautizada Terebellosuctoria jimii en reconocimiento al doctor Naoto Jimi, quien había descrito estructuras semejantes en otra especie de invertebrado marino.
Las ventosas serían una adaptación a fondos con poco sedimento
De regreso en Sídney, Kupriyanova y un equipo internacional de taxónomos estudiaron el material mediante análisis de la forma corporal, secuenciación de ADN y microscopía electrónica de barrido. Esta última técnica permite observar con gran detalle la superficie de una muestra mediante un haz de electrones.
El conjunto de pruebas llevó a los especialistas a concluir que los animales identificados no correspondían únicamente a una especie nueva. Los datos justificaban la creación de un género hasta entonces desconocido.
Los investigadores plantearon que las ventosas pueden ser una adaptación para permanecer adheridos en zonas con poca acumulación de sedimentos, como las laderas de los montes submarinos. Esos ambientes plantean un desafío para animales que dependen del sustrato blando para construir sus tubos y mantenerse en el fondo.
Las campañas en torno de las islas reunieron más de 850 gusanos marinos. Antes de este trabajo, ya se habían descrito 13 especies nuevas para la ciencia a partir de ese material.
Las expediciones nutren las colecciones científicas
La investigadora principal del Museo Australiano y especialista en estos animales, Pat Hutchings, señaló que “los gusanos marinos se encuentran entre los animales más abundantes y diversos que viven en el fondo marino”. Algunas especies de mayor tamaño pueden llegar a medir hasta tres metros.
Según indicó, muchas especies cumplen funciones en el reciclaje de nutrientes, aunque numerosos invertebrados marinos siguen sin recibir suficiente atención. La especialista añadió que solo una pequeña parte de estos organismos cuenta con una descripción y un nombre formal.
“Una expedición puede recolectar cientos o miles de especímenes, pero descubrir qué son realmente puede llevar años”, sostuvo Kupriyanova. Los materiales recolectados pasan a las colecciones de investigación de los museos, donde los taxónomos continúan su estudio después de que terminan las campañas oceánicas.
Fuente: infobae.com














