Las imágenes de carpinchos adultos y los caimanes yacaré descansando juntos a pocos metros de distancia suelen interpretarse en redes sociales como una muestra de convivencia pacífica. Sin embargo, investigaciones recientes sobre el comportamiento animal en Sudamérica demuestran que esta escena no responde a una relación de afinidad, sino a una estrategia de supervivencia calculada.Un estudio publicado en la revista científica Behavioral Ecology and Sociobiology por la bióloga Ana Belén Ávila y su equipo analizó cómo estos grandes roedores (Hydrochoerus hydrochaeris) gestionan el riesgo frente a sus depredadores en el Pantanal de Brasil e Iberá en Argentina. Los hallazgos revelan que los carpinchos adultos no viven en alerta constante, sino que adaptan sus horarios y se mantienen a corta distancia…
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