Steve Jobs, el difunto fundador de Apple, aplicaba la prueba de la cerveza para decidir contrataciones: buscaba determinar si quería conversar de manera distendida con un candidato fuera de la oficina, porque creía que un currículum y una entrevista convencional no eran suficientes para conocer a una persona.El método consistía en abandonar por un momento la formalidad de la selección. Jobs llevaba a algunos postulantes a caminar y charlar para comprobar si podían dejar de lado la pose corporativa y mantener una conversación natural.Durante esos encuentros, preguntaba cuestiones simples como: “¿Qué hiciste el verano pasado?”. No había respuestas correctas o incorrectas, pero una charla incómoda, agotadora o inexistente podía inclinar su decisión.La pregunta que guiaba el proceso era directa: “¿Me…
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