El viento helado azota las costas del Canal de Beagle, donde el invierno patagónico no es solo una estación, sino un desafío constante a la supervivencia. Allí Nelson Ginter, de 62 años, y su esposa María Alejandra Pirchio, de 59, son los protagonistas de una proeza silenciosa: la producción de huevos a través de la cría de gallinas ponedoras en Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. En ese rincón extremo del planeta tienen 115 aves a su cuidado, repartidas entre su casa urbana y un lote en Punta Paraná, donde el matrimonio transformó un pasatiempo en un eslabón fundamental para la alta cocina fueguina.Ginter no nació rodeado de las montañas nevadas ni de los bosques de lengas que rodean…
Fuente: La Nación — Internacionales — ver publicación original.
Fuente: lanacion.com.ar














