Un operativo policial desarrollado en El Calafate terminó con la detención de dos mujeres y un hombre, investigados por la presunta comercialización de estupefacientes.
El caso llamó particularmente la atención debido a que una de las mujeres cumplía prisión domiciliaria, mientras que la otra permanecía bajo monitoreo mediante una tobillera electrónica.
De acuerdo con la información difundida sobre el procedimiento, pese a esas restricciones ambas habrían continuado vinculadas a la venta de cocaína, marihuana y otras sustancias desde domicilios de la localidad.
Los allanamientos y procedimientos se concentraron en inmediaciones de la calle Justo Alzúa, comenzaron alrededor de las 22:30 del viernes y continuaron durante la madrugada del sábado.
Durante los operativos se habrían secuestrado balanzas de precisión, sustancias vinculadas a la investigación y al menos una motocicleta, que habría sido utilizada presuntamente para realizar entregas.
Las tres personas quedaron nuevamente a disposición de la Justicia mientras continúa la investigación para determinar el grado de participación de cada una y establecer si existían otras personas involucradas en la actividad investigada.
Interrogantes sobre los controles
Más allá de la causa por presunta comercialización de drogas, el procedimiento vuelve a poner el foco sobre los mecanismos de seguimiento y control de las personas que cumplen medidas restrictivas fuera de establecimientos penitenciarios.
La situación genera interrogantes acerca de cómo una persona bajo prisión domiciliaria y otra monitoreada electrónicamente habrían podido continuar desarrollando presuntas actividades ilícitas sin que la situación fuera detectada previamente.
La investigación judicial deberá ahora determinar no solamente las responsabilidades de los detenidos, sino también reconstruir cómo funcionaba la presunta modalidad de comercialización y durante cuánto tiempo se habría mantenido activa.














