Un grupo de ciberdelincuentes desarrolló una campaña de malware que utiliza una herramienta legítima de OpenAI para engañar a sus víctimas y tomar control remoto de sus computadoras, incluidas la cámara y el micrófono. La firma de ciberseguridad Huntress detectó la operación y logró que se diera de baja, pero dos días después surgió una réplica con el mismo método.El engaño se apoya en Custom GPT, una función de ChatGPT que permite configurar una versión personalizada del asistente con instrucciones, archivos y capacidades propias, además de un nombre y una personalidad específicos. Como estos GPT quedan alojados en el dominio chatgpt.com, quienes acceden a través de un enlace recibido por correo electrónico o mensajería instantánea no tienen motivos para sospechar,…
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