El último informe de TresPuntoZero revela un quiebre en la paciencia social. La imagen negativa escaló al 59,8% y el sentimiento de enojo desplaza a la esperanza en un país que exige respuestas económicas urgentes.
El escenario político atraviesa un cambio de ciclo marcado por el desgaste. El «efecto novedad» que acompañó a Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada muestra signos de agotamiento según el último Diagnóstico Cuantitativo Nacional de la consultora TresPuntoZero. El estudio, realizado a mediados de marzo de 2026, indica que el carisma del mandatario ya no impacta de la misma forma: un 57,4% de los encuestados afirma que el estilo presidencial «ya lo aburre».

Este agotamiento de la mística libertaria se refleja también en una mirada crítica sobre las formas del Ejecutivo. El informe arroja un dato contundente sobre la percepción ciudadana: el 68,1% de los argentinos define al Presidente como una persona «muy agresivo». Lo que en otro momento se festejaba como una performatividad humorística o una disrupción necesaria, hoy empieza a leerse como un factor de cansancio que ya no ofrece la sorpresa de los primeros meses.


La caída de la imagen y el fin del «sacrificio»
La desaprobación a la gestión oficial se consolidó en un 59,8%. Al analizar el detalle de la encuesta, resalta que casi la mitad del país, un 49,2%, califica el rumbo del Gobierno directamente como «Muy Malo». Por el contrario, la imagen positiva se mantiene en un núcleo duro del 37,2%, evidenciando que el oficialismo ha dejado de sumar apoyos por fuera de su base electoral más rígida una vez que el «encanto» inicial se esfumó.La caída de la imagen y el fin del «sacrificio»
La desaprobación a la gestión oficial se consolidó en un 59,8%. Al analizar el detalle de la encuesta, resalta que casi la mitad del país, un 49,2%, califica el rumbo del Gobierno directamente como «Muy Malo». Por el contrario, la imagen positiva se mantiene en un núcleo duro del 37,2%, evidenciando que el oficialismo ha dejado de sumar apoyos por fuera de su base electoral más rígida una vez que el «encanto» inicial se esfumó.La caída de la imagen y el fin del «sacrificio»
