Cuesta imaginar que esas formas irregulares, arrugadas y aparentemente inertes escondan una de las floraciones más exuberantes del jardín. Sin embargo, ese es justamente el encanto de las Dahlia: debajo de la tierra guardan una reserva de energía capaz de transformarse, en una sola temporada, en matas cubiertas de flores que pueden durar hasta bien entrado el otoño.La primavera marca el comienzo de ese espectáculo. Es el momento en que los tubérculos vuelven al cantero, aparecen los primeros brotes y también la oportunidad perfecta para multiplicarlas sin necesidad de comprar nuevas plantas.A diferencia de otras especies que requieren años para alcanzar su mejor versión, las dalias responden rápido. Con algunos cuidados iniciales, recompensan con tallos vigorosos, flores enormes y una…
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Fuente: lanacion.com.ar






