La primavera tiene una fama engañosa. El jardín reverdece, aparecen los primeros brotes, los rosales empiezan a insinuar sus pimpollos y una mañana soleada alcanza para hacernos creer que el invierno quedó definitivamente atrás. Pero la naturaleza no trabaja con calendarios: mientras algunas plantas despiertan con entusiasmo, otras todavía conservan el recuerdo de las noches frías.En jardinería hay, en realidad, más de una primavera. Está esa primera, tímida y todavía inestable, en la que las temperaturas pueden oscilar, y también está la primavera más avanzada, cuando el suelo ya tomó temperatura y la vegetación entra decididamente en crecimiento. Confundir una con otra puede costarnos caro: brotes quemados, floraciones perdidas, raíces estresadas y plantas que tardarán semanas en recuperarse.Por eso es…
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Fuente: lanacion.com.ar






