Jerónimo “Momo” Weich tomó la decisión de “abandonar los privilegios” -según sus propias palabras- en los que creció siendo hijo de Julián Weich. Tras un viaje como mochilero y ganarse la vida haciendo malabares en los semáforos, eligió irse de Buenos Aires para vivir rodeado de naturaleza y se instaló en Valle de Traslasierra, Córdoba, donde construyó su propia casa de barro basada en los principios de la bioconstrucción, que prioriza la utilización de materiales naturales y recursos locales. A este nuevo proyecto no lo inició en solitario, sino junto a su novia Ailuz Celeste, quien también encontró allí su lugar en el mundo.Al igual que Jerónimo, Ailuz encontró en Córdoba su hogar. “En mi experiencia, lo que me trajo…
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