Las redes sociales y las pantallas forman parte de la vida cotidiana de adolescentes y adultos como canales de conversación, información, ocio y trabajo. Sin embargo, la exposición sostenida a notificaciones, contenidos seleccionados por algoritmos y estímulos continuos plantea interrogantes sobre el momento en que el uso deja de ser sencillo de regular y empieza a afectar la salud.La discusión alcanza a personas de distintas edades. El punto no pasa por describir a las plataformas como un problema aislado, sino por reconocer cuándo la navegación adquiere un carácter persistente, desplaza otras actividades o se vuelve difícil de interrumpir.Estudios y especialistas ponen el foco en los hábitos compulsivos, la dificultad de desconexión y las pausas como instancia para revisar el vínculo…
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