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Cristian Mohaded: «El diseño no es hacer cosas lindas, es una herramienta para gestionar»

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Nov 12, 2021
Cristian Mohaded Foto Osvaldo Fantn
Cristian Mohaded. Foto: Osvaldo Fantón.

«Territorio híbrido», la muestra que se inaugura este viernes en el Museo Nacional de Arte Decorativo de Buenos Aires, es un viaje que comenzó el diseñador industrial y artista catamarqueño Cristian Mohaded hace 15 años por el territorio «federal y plural» del país en ese cruce entre su profesión y la de los maestros artesanos, «un territorio híbrido que busca ser redescubierto».

Mates, biblioteca, biombos, lámparas, jarrones, sillas, mesas y alfombras componen las más de 20 piezas creadas para la exhibición que habitarán hasta marzo de 2022 las salas en que se despliega la muestra, para la cual Mohaded trabajó con artesanos y materiales de las distintas regiones del país.

Los objetos combinan técnicas, materias primas y aspectos históricos y contemporáneos del diseño que buscan actualizar la idea del abogado y coleccionista Ignacio Pirovano (1909-1980), primer director del museo creado en 1937, «de trazar un estilo argentino basado en las cualidades distintivas de las regiones del país», de algún modo emparentado a la propuesta de Xul Solar sobre el arte, a principios del siglo XX, en la búsqueda de una identidad nacional.

Junto al curador y diseñador industrial Wustavo Quiroga -y todo el grupo de trabajo-, Mohaded retoma el concepto del «estilo argentino» planteada por Pirovano, que contempla la diversidad cultural local y eleva «una imagen comprensible de lo argentino» para su inserción «en un mercado global».

Foto Osvaldo Fantn
Foto: Osvaldo Fantón.

Sobre esta faceta de dar a conocer afuera, Mohaded refiere en diálogo con Télam que lo viene trabajando a partir de la invitación cursada a críticos destacados de la escena internacional, como Waldick Jatobá (Brasil), Christian Larsen (Estados Unidos) y François Leblanc (Francia), quienes participan con sus testimonios en la muestra como una «curaduría colectiva»; y destaca la importancia de que un museo nacional «abra las puertas» en Buenos Aires, como puente entre una geografía local, a la que concibe sin fronteras, y la visibilidad para el turista extranjero como combinación.

El objetivo buscado es «que la gente pueda emocionarse, que pueda conocer las historias y se interese por eso, que no vea una pieza de diseño, que vea historias, que lo pueda entender, que lea lo que se escribió. Todo fue a sudor y lágrimas pero acá estamos», dice.

A partir de la propuesta de realizar una exhibición por parte del director del museo, el arquitecto Martín Marcos, el diseñador indica que «quería contar otra historia» (y no una retrospectiva para la cual se considera joven) relacionada con su proyecto previo, «Entrevero» (que retoma el cruce de lo artesanal con el diseño), pero más ambicioso: «todo se pensó para el museo, en relación a su historia, a lo que pasó en la industria argentina en los años 20 y 30», en referencia a la firma Comte de Pirovano en una época en que se exportaban «muebles hacia el mundo» y reflexiona, ya sobre la muestra, «esto no sé dónde terminará pero es un lindo comienzo».

Este mismo año representó a Argentina en la Bienal de Diseño de Londres con «Monte abierto» una serie de objetos realizados en simbol (planta silvestre de los Valles Calchaquíes de Catamarca) por el artesano Lorenzo Reyes, con el acompañamiento curatorial de Franca López Barbera.

«Monte abierto» fue un anticipo del decenio de esculturas en simbol «que se levantan del piso en contraposición con la majestuosidad del espacio, el balance que empieza a aparecer entre las arañas, en esa oposición entre algo que nace y algo que cae», explica Mohaded en la nueva instalación que ofrece en Buenos Aires y que denomina «Campo de torres», con casi 90 piezas y seis meses de trabajo.

Foto Osvaldo Fantn
Foto: Osvaldo Fantón.

«Soy casi un traductor», se autodefine, como «una especie de conector» del que «tiene la magia, el saber y esa energía» que es el artesano y prosigue: «creo que esa es la clave desde donde tenemos que trabajar el diseño y este proyecto habla un poco de eso», aunque en esta oportunidad sea más ambicioso porque trabaja «con más de 30 personas» e involucra «casi 10 provincias, con diferentes técnicas, historias y cuestiones que fueron apareciendo» en casi dos años de producción.

«Surgen cosas, pasó una pandemia por delante. Muchas veces no podía viajar y tenía que llegar y hacer cosas que por whatsapp no eran viables», describe.

«Conectarse con la persona, descubrirla, entender qué hace, cómo, qué hacemos. En la muestra se ve el resultado, pero detrás está ese camino recorrido de casi 40 mil kilómetros que no fue un mensaje de texto, fue mucha energía».

«Hay mucha gente que conozco que no sabía que esto se hacía, que no conocen la fábrica de alfombras de Catamarca que es única, de los años 50, una reliquia que vale oro, no es una fábrica cualquiera -dispara-. Los telares de Graciela Salvatierra son valorados en el mundo y ahí está la clave, ahí es donde el diseño tiene que ser el ejecutor de esa historias. El diseño no es hacer cosas lindas, es una herramienta para gestionar todo eso. Argentina no tiene industrias que contengan al diseño. En la posibilidad de fusionar ciertas cosas del hacer artesanal, de generar cruces, es donde surgen proyectos más comunitarios, plurales y abiertos», reflexiona.

Hasta la concreción de la muestra, el diseñador recorrió durante 20 meses las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy; y en estos lugares seleccionó lo que necesitaba para sus piezas, desde el tejido artesanal en telar criollo, trabajo de carpintería especializada con maderas nativas como el cedro moro misionero o el cardón de cactus caído, pasando por la cestería hasta el trabajo con minerales como mica, granito boreal y ónix blanco.

Las materias primas utilizadas cobran importancia como reflejo geográfico a explorar para Mohaded, fue «diálogo explícito» que le permitió profundizar en los procesos de producción y la narrativa artística de cada pieza exhibida: «son materiales que se transforman, se combinan, se desean o se rechazan, materiales que alguna vez fueron olvidados y hoy son protagonistas».

Es que Mohaded piensa en un diseño federal y plural, un diseño híbrido entre la industria y el oficio, y de allí su experimentación y recorrido de objetos que comparten dos experiencias del quehacer disímiles, y que se presentan en la muestra actual como una posibilidad concreta desde su emplazamiento en el Palacio Errázuriz Alvear de estilo neoclásico francés -diseñado en 1911 por el arquitecto René Sergent e inaugurado en 1918- y sede del museo desde su fundación en 1937.

«Territorio híbrido» se divide en módulos temáticos tales como el ya mencionado «Campo de Torres», «Especies Híbridas» en el salón comedor con una colección de piezas de diseño que reinterpretan la decoración de la sala con muebles, objetos, textiles y luminarias en un estilo «art deco criollo» y «brutalismo natural»; y también está intervenido el jardín del palacio con una instalación modular de bancos que componen el «Jardín de Estrellas» -inspirado en los prismas triangulares de Jean Michel Frank con su obra «Sorpresa»-, como homenaje al italiano Francisco Salamone que pobló con sus construcciones art decó la provincia de Buenos Aires en los 30.

Aunque el mate es el protagonista de «El encuentro», en el Salón de baile del palacio, con un diseño colectivo e invitados de lujo como los reconocidos hermanos Fernando y Humberto Campana, de Brasil, quienes conciben un mate recubierto con púas de erizo, en metal; o el italiano Roberto Sironi con «1869», quien posa su mirada antropológica sobre el diseño de la orfebrería mapuche; y Celina Saubidet y María Molinelli, creadoras de Cabinet Óseo, así como las cintas características de Pablo Reinoso -residente en París- con «Firulete», y el diseño del propio Mohaded confeccionado en la escuela pública de orfebrería, la única en su tipo en el país, en el valle de San Fernando de Catamarca.

Como cierre de la muestra, y no por eso menos importante, en el Salón Madame se encuentran la «Bitácora de sala» con bocetos (unos pocos de los casi 500) y planos, muestras, ensayos y registros documentales que resumen los casi dos años de trabajo colectivo y la búsqueda en los 15 años de experiencia profesional de Mohaded en diseño.

«El proyecto cruza la barrera entre lo artístico y el diseño y espero que empiece a contar nuevas historias y que empecemos a entender el valor que tenemos y que corramos la mirada de ese pequeño objeto que vamos a comprar en una feria de artesanías y le demos una segunda mirada y una segunda posibilidad», dice esperanzado.

Criado en Recreo, Catamarca, Mohaded (1980) estudió diseño industrial en la Universidad Nacional de Córdoba y ya recibido se mudó a Buenos Aires. Actualmente comparte en su residencia entre Buenos Aires y Milán (Italia) las ofertas de trabajo.

La muestra podrá visitarse, con entrada gratuita, hasta el 6 de marzo próximo en el Museo de Arte Decorativo, de avenida Del Libertador 1902, CABA, de martes a domingos entre las 13 y 19 con reserva previa.

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