Sin dudas se trató de un hecho histórico, sin precedentes. Este domingo por la noche, y durante cuatro horas, varias de las figuras más representativas de los musicales (más los nuevos exponentes) se dieron cita en el escenario del Teatro Opera para pasar revista a la historia del género en el país, que cumple 100 años.
La idea –excelente, por cierto- fue de los directores Ricky Pashkus y Pablo Gorlero (también periodista y estudioso del tema), al cumplirse el centenario del estreno de Judía, de Ivo Pelay y Ermanno Andolfi (que protagonizaron Iris Marga y Carmen Lamas en el extinto Teatro Porteño, en 1926), pieza que consideran el puntapié de todo. La iniciativa se erige en la más ambiciosa de la dupla, luego de haber producido las distintas ediciones de Primeras Damas del Musical y Sres. y Sres. del Musical.
100 años de musicales –tal el título de la gala- fue un evento tan maratónico y monumental como exhaustivo y pedagógico, en el que prácticamente no quedaron títulos importantes por rememorar. El setlist del recital estuvo compuesto por más de 50 canciones, repartidas en diferentes segmentos, pero no necesariamente en orden cronológico, lo que propició que el presente y el pasado dialogaran constantemente durante toda la noche y no hubiera que esperar a las instancias finales para escuchar las canciones que más resuenan hoy en día.
La cita ofreció varios momentos para el recuerdo y la emoción. Uno de ellos fue cuando Marisol Otero y Juan Rodó se volvieron a reunir en el mismo escenario donde protagonizaron en 1999 La Bella y la Bestia y cantaron dos temas del musical de Disney: “¿Es hogar?” y “Si no puedo amarla”. Otra pareja (en este caso también en el plano sentimental) que logró conmover a la audiencia fue la de Florencia Otero y Germán Tripel con un medley de Rent, el musical de culto donde se conocieron trabajando y se enamoraron, en 2008.
El que generó mayor impacto, aquí ya como solista, fue Raúl Lavié, al interpretar a viva voz y a los 89 años “Un sueño imposible”, el emotivo tema principal de El hombre de la mancha, la obra que en 2005 le deparara el ACE de Oro por su notable desempeño en dos roles diferentes: el de Miguel de Cervantes y el de Don Quijote. Con él fue la primera vez que la platea se puso de pie.
Antes y después de estos momentos esperados hubo varias gratas sorpresas. Por ejemplo, el “Do Re Mi” de La novicia rebelde interpretado con gracia y afinadísima voz por Julieta Nair Calvo en compañía de un grupo de niños. A juzgar por su rendición, se convierte en la candidata ideal para el demandante papel de Maria Reiner si se llegara a reponer este musical en la Argentina. Otro que se perfila exacto para un musical que se avecina es Roberto Peloni. Así lo dejó en claro al entregarlo todo en “Canción de Guido”, de Nine.
También hubo segmentos destinados a canciones icónicas del género, que necesitaban de grandes intérpretes. Y los tuvieron. Josefina Scaglione se lució con su rendición en castellano de “Somewhere”, que Maria canta en West Side Story, rol que desempeñó en Broadway en 2009 y le valió la nominación a los Premios Tony como Mejor actriz de musical. Germán Tripel logró las primeras palmas de la noche con su notable energía y voz al servicio de “Superstar”, el hit del musical de Andrew Lloyd Webber, Jesucristo Superstar. Y Alejandra Radano volvió a demostrar por qué es una de las mejores actrices locales del género con su temperamental interpretación de “Quiero brindar”, de Company, histórica gaffe inicial incluida. Por último, Marisol Otero ofreció una de las rendiciones más dramáticas y logradas de la noche (que hizo parar al público): “Todo al ganador”, de Mamma Mia!
Entre los más jóvenes se destacaron Daniela Rubiatti: por su brillante desempeño, cantando y bailando a la par, en el “Blow Gabriel Blow” de Vale todo. Y la encantadora pareja conformada por Juli Castro y Lare, en “De pronto Seymour”, de La tiendita del horror.
Los musicales argentinos, aunque en menor medida, también estuvieron representados en esta noche de festejo. Natalia Cociuffo volvió a brillar con su desbordada interpretación de “¿Por qué a mamá?”, de Los monstruos (de Emiliano Dionisi y Martín Rodríguez). Fernando Dente asombró con su puntillosa interpretación de “Daría mi reino”, de Las mil y una noches (de Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler). Y Nacho Mintz logró erizar la piel de toda la platea con su tremenda interpretación de “Cómo puede un pájaro ser libre”, de El jorobado de París (también de Cibrián/Mahler). Por supuesto también estuvo presente el fenómeno Drácula, de Cibrián/Mahler, a través de dos canciones: “Soñar hasta enloquecer”, a cargo de Daniel Vercelli (¡Qué voz!) y Gabriela Bevacqua, y “Canción de amor de Drácula”, con un Juan Rodó que volvió a conmover a todos como si la cantara por primera vez.
Hacia el final, pero antes de que Ricky Pashkus pidiese que la platea entonara el feliz cumpleaños por los 100 años de los musicales, llegó el momento de homenajear a los dos grandes mega musicales de Broadway y del West End: El fantasma de la ópera y Los Miserables. El primero estuvo representado por el tema “No habrá más vuelta atrás”, a cargo de Juan Pablo Skrt (dueño de una gran voz, y exprotagonista alternante de la obra en la versión local de 2009) y Guada Devoto. Y el segundo a través de un popurrí (“Canción del pueblo”, “Estrellas”, “Sálvalo” y “Un día más”), donde se lucieron Juan Rodó y Pato Witis.
Mención aparte para la Orquesta Buenos Aires Broadway, integrada por más de 20 músicos, de desempeño impecable, y para Coral Buenos Aires Broadway, la magnífica agrupación de más de 30 coreutas, ambas dirigidas por Carlos Di Palma. Fueron a la vez protagonistas y sostén del talento de otros, en una noche donde sobró el talento y faltó un poco de síntesis y de criterio en la selección de algunos intérpretes.
Si bien se trató de un concierto único, habrá una revancha para todos los que no pudieron asistir. La plataforma de teatro online local Teatrix filmó el evento y próximamente lo incluirá en su programación.
Fuente: lanacion.com.ar














